Construcción y coronavirus

Construcción y coronavirus

El COVID-19 ha revolucionado en si la vida de todo el mundo y en el sector de la construcción no iba a ser menos. 

Como bien sabemos, y como ha sucedido con la sociedad, esta pandemia nos ha obligado a ejercer cambios notorios en nuestras vidas y el enfoque a lo más importante ha dado un giro.

Nuevas obras o reformas en cuanto a construcción y coronavirus.

En cuanto a construcción, esta nueva situación nos ha forzado a afrontar esta realidad de dos formas diferentes:

Reformas en cuanto a construcción y coronavirus.

En este caso, nos referimos a actividades que están relacionadas  con obras de intervención en edificios que ya existen (gimnasios, centros comerciales, oficinas, supermercados…), para evitar el riesgo de propagación y contagio del COVID-19.

Para asegurar la salud de nuestros trabajadores, tenemos que cumplir primordialmente con las medidas de seguridad que tan interiorizadas tenemos a día de hoy. Mascarillas, gel hidroalcohólico, distancia de seguridad…

Pero como sabemos ya de sobra, la propagación del coronavirus es mucho mayor en sitios cerrados. Es por esto que para curarnos en salud (y nunca mejor dicho) hay que asumir el reto de introducir sistemas de ventilación, filtrado, purificación y monitorización del aire que mejoren su calidad de este y compensando la ausencia de aire natural y a reducir la concentración de partículas virales en interiores.

Cuanto más baja es la concentración, menores probabilidades hay de que algunas de esas partículas virales sean inhaladas hacia los pulmones, entren en contacto con sus ojos, nariz y boca.

Nueva forma de construir 

Como venimos viendo este año atrás, la forma de vida ha cambiado por completo y la arquitectura y la construcción han dado un giro en cuanto a sus preferencias. 

El enfoque está ahora claramente en mejorar la vida de las personas y en preparar los espacios públicos para garantizar la seguridad del ciudadano.

Hablando de la seguridad que es conveniente en cuanto a espacios públicos, a los que se tienen que prestar una especial atención, son los que están muy concurridos.

La arquitectura se enfrenta al reto de diseñar los nuevos espacios con el fin de que cumplan con las máximas condiciones higiénico-sanitarias que eviten la posible propagación de futuras epidemias.

Y aquí es cuando entra en juego el papel de las constructoras, que son las encargadas de materializar estas ideas y construir unas instalaciones públicas que garanticen seguridad. Vamos avanzando al ritmo que la sociedad y hay que ofrecer lo que esta nos demanda. Tanto para la construcción de viviendas, como de espacios públicos lo que a partir de ahora se va a solicitar son atributos que nos hagan sentir seguros y nosotros somos los encargados de cumplir con estos objetivos. 

Espacios seguros, tecnológicos y confortables.

El COVID-19 ha supuesto un antes y un después y podríamos decir que, construcción y coronavirus, van a estar enlazadas de aquí en adelante marcando un antes y un después en el sector. 

Los espacios públicos, como pueden ser oficinas, centros comerciales, cines… tienen que seguir siendo confortables y atractivos para el público pero de aquí en adelante se va a cambiar la mentalidad y se va a tener muy presente las condiciones de seguridad sanitarias para que se lleven a cabo las funciones oportunas  para la contención de futuras epidemias.

Si hay algo bueno que sacar de todo esto, es que si desgraciadamente esto volviera a ocurrir, no nos pille por sorpresa.

Somos conscientes que la seguridad de la sociedad supone un gran esfuerzo pero entre todos conseguiremos proporcionar las medidas necesarias para ofrecer esto de lo que tanto se carece a día de hoy.

 

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